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Bernardo Cruz

Creador de contenidos multimedia

Como postuló Darwin, los mejores adaptados al ambiente serán los que sobrevivan. He hecho de ese dogma mi leitmotiv y por ello mi principal virtud es la capacidad de adaptación. A modo de navaja suiza me considero un multiusos polivalente para diferentes tareas, algo que a mi juicio puede ser un valor muy útil para muchas empresas. He pasado de las ciencias a las letras con el objetivo de quedarme y en ellas estoy.

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Redacción de contenidos


Artículos creados para la revista Maldita Cultura. Puedes acceder a la totalidad de mis artículos pinchando aquí.

Cara B: Hora Zulú

Entrada del artículo sobre el grupo granadino.

Hay pocos grupos con un sonido tan característico como los granadinos Hora Zulú. En ese sonido es palpable la impronta que la ciudad ejerce sobre sus habitantes. La sombra de la Alhambra es alargada y las raíces de sus jardines parecen penetrar en cada creación que toma forma a su abrigo. Quien conoce Graná, sabe que es una ciudad que impregna a los que la habitan, y Hora Zulú no iba a ser menos. Albayzín, calle Elvira, Sacromonte y demás rincones oscuros de la ciudad empapan su sonido e imbuyen las palabras de su singular frontman, Aitor Velázquez. Genio y figura de boca floja y lengua afilada, escritor fino y ecléctico, rapero de alma punk y flamenca. Su devoción por Evaristo y Fosforito ilustran la particularidad de una banda acostumbrada a ser desembocadura natural del metal, el flamenco, el rap… Hora Zulú no existiría sin Granada, y Granada se musicaliza en Hora Zulú.

Strange Days: El problema no es estar paranoico

Artículo sobre la película de Kathryn Bigelow.

Al buen entendedor pocos fotogramas le hacen falta para percibir claramente el mensaje cifrado en Dolby Surround y tecnología digital que manda Strange Days desde los créditos de apertura: ‘soy una película de culto’. De culto, sí. ¿Pero qué es una película de culto? Para mi madre, Pretty Woman es una película de culto y veneración que no se pierde en cada una de las cincuenta y seis veces al año que la reponen en la tele. Casi todo el mundo tiene claro que Pretty Woman no es una película de culto, pero ¿qué necesita un largometraje para ser considerado de culto? ¿Ciencia ficción? Puede ser. ¿Ser un fracaso relativo en taquilla pero conservar el beneplácito de cierta crítica o de cierto público? Ese quizás sí sea un punto clave, ¿o no? Lo que sí está claro es que un cult film siempre trata temáticas controvertidas para la sociedad que las concibe -no así para las sociedades futuras-, se aleja de ser un producto meramente comercial y se revitaliza con el paso del tiempo, independientemente de la aceptación inicial de crítica y público. Teniendo en cuenta esto, no hay duda, Strange Days es una película de culto.

Brujería, raza odiada

Entradilla del artículo sobre la banda mexicana-californiana.

Creo que puedo hablar por cualquiera que haya puesto sus pies en ese ente que es México para afirmar que todo lo que rodea al antiguo país de los aztecas está impregnado de un aura distintivo. La autenticidad de sus gentes, lo agreste, verde y radical de sus paisajes, lo ‘suave’ de su gastronomía y de sus bebidas insignia, el olor de sus mercados y lo salvaje de sus campos abiertos. No hay nada en México que deje en indiferente y si aquí se entona eso del ‘Spain is different’, a lo largo de Sierra Madre se extiende el inolvidable y orgulloso logo de ‘Hecho en México’, y muy bien hecho que añaden algunos. El tamiz mexica filtra todo lo que pasa por él, hasta algo tan alejado de las rancheras y los corridos como es el grindcore-death metal. Ya habrá algunos a los que no hará falta mencionarles sobre qué va este artículo, pero para los rezagados que no asocian el binomio grind-México con una sola palabra, se lo pondremos fácil: Brujería, muchísimo más que un grupo extremo. Como decían The Coasters en su célebre Down in México: “Abajo, en Mexicali, está el pequeño lugar más loco que conozco, donde las bebidas son más calientes que la salsa de chile”.

Maldito cinco de abril…

Artículo sobre Layne Staley, cantante de Alice In Chains.

Y no. No lo digo por el cinco de abril de 1994. Ese en el que Kurt Cobain, el niño bonito del grunge, se descerrajaba no uno, sino dos tiros en la cabeza con una escopeta de caza y un colocón de heroína que hubiera tumbado a un elefante. Solo la reconstrucción de la escena ya es lo suficientemente cómica como para no ser plausible en una conjetura, no digo ya en un juicio de verdad -si es que los juicios de verdad existen-. Pero así nos dijeron que fue y ajenos a la verdad o no, lo cierto es que ese día la melena rubia de Kurt sobrevoló su efímero reinado y su figura terminó de agenciarse para siempre la relación indivisible de grunge=Nirvana. No hay mejor marketing que volarte la tapa de los sesos cuando la gente aún no te odia, y nadie vende más discos que un artista al que ya nunca volveremos a ver. Si Axl Rose hubiese sido el malogrado, hoy en día Guns N’ Roses serían el grupo a recordar y nos hubiéramos ahorrado ver al bueno de Axl con trenzas y en calzoncillos dando algo más que vergüenza ajena. Pero fue Kurt a quien no pudimos ver haciendo el ridículo, y Nirvana es lo que es gracias a ese fatídico día que, sin embargo, para muchos es maldito por otra razón: el cinco de abril de 2002 murió otro mito del grunge, Layne Staley.

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Currículum


  1. 2010Licenciatura en Biología.
  2. 2012Máster en Biotecnología Sanitaria.
  3. 2013Diseño gráfico y web freelance (Asoc. Oso Panda, Maldita Cultura, Dreamland, CFP Serramenti…).
  4. 2013Administración y contabilidad en Aliza SCL.
  5. 2014Edición, redacción y fotografía en Maldita Cultura

Conocimientos


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